12.09.2017

:: La Pregunta ::




¿Es la pregunta un error?


Esperaba el metro. 

Era tarde. 

De esas tardes cuando se respira hondo,mientras el manto de colores suele caer como un pañuelo, y los ojos hipnotizados se pierden al ritmo de la melancolía.

O de la frialdad de la reflexión nula.
A veces se parecen.

Era tarde.

Todo empieza a tornarse un tanto oscuro. Algo parece que nos quisiera absorber, algo que sabemos desde el alba propia, pero obviamos y dejamos fluir, quizás porque nos hemos mezclado con esta suerte de necesidad de vivir por vivir.

Quizás sea un error. 
La pregunta.
Todo alrededor puede ser una respuesta,una condición o una consecuencia. 
Para ella son preguntas que insisten en abordarla, por lo general cuando ya es demasiado tarde.

El metro tardaría al menos quince minutos. 
Aún tenía tiempo.
Aún podía arrepentirse y observar las miradas de aquellos que también esperaban. O retornaban. Da lo mismo.

Es que las preguntas son así.
Aparecen y desaparecen. En una respuesta o en la locura 
silenciosa de la duda. 

Era tarde. 

Habían muchas dudas por resolver.

El crepúsculo solía encobarse, precipitando un concierto granate de 

belleza, que abrazaba todas las respuestas.

Ella, como siempre, jugueteaba con su olvido. A veces era su perfume. Otras veces era el aroma de sus versos.

O de sus besos. Da lo mismo.

Era tarde.

Tarde para volver a releerlo.
O a besarlo. 

Quizás podía odiarlo mas de la cuenta cuando guardaba silencio. Quizás se llevó todas las respuestas, y la dejó sentada en un cuadro perfecto de días íntimos y una larga lista de asuntos que ya no les competen.

Era tarde.

Y siempre hay paz cuando uno se pierde en un atardecer. 

Era como si escuchara el piano lento de los nocturnos, ese que por las noches oía con un cigarrillo, en el viejo reproductor de discos compactos, que le habían regalado para un aniversario.

Era tarde. 

Y ya no recordaba la fecha.
Ni las horas, ni los días, ni los muchos años que pasaron.

Eran ahora parte de otra pregunta con otras respuestas.

Y de pronto, la luz. El faro que se aproximaba como un huracán. El metro enarbolaba el reflector que indicaba su advenimiento, desde la otra estación.

Ella temblaba de tantas preguntas. 

Sabía que podía ser fácil. Bastaba con dar una media vuelta y bajar por los escalones para perderse entre la noche que se avecina. Podía dejar las preguntas tal cual, como siempre, en el centro de lo importante, en medio de la nada que aprendió a decorar con todo el resto que aguardaba en su cabeza.

Siempre supo que no sería fácil.

Era tarde. 

Y tarde era para dar un paso atrás. 
El metro ahora gritaba fuerte su llegada. No eran mas que segundos los que faltaban. Su cuerpo era un relámpago de escalofríos. Esa ridícula expectativa que trataba de disimular.

Era tarde. 

Y el atardecer se le vino encima. 
Como una pesada carga, como una bruma que niebla los ojos.

Las puertas del metro se acercaban vertiginosamente. Pronto se abriría el portal que esperaba desde hace tanto tiempo.

Era tarde.

Demasiado tarde. Tenía tantas preguntas. Tantas caretas que podría usar como un escudo de lágrimas o una lanza de fuego. 

Pero estaba ahí, desnuda. Las preguntas rasgaron toda su armadura.

Siempre supo que ya no tendría a resguardo sus atesoradas respuestas.

Las puertas no terminaron de abrirse, 
cuando al fin 
pudo emitir una frase muy sencilla
una figura gramatical 
neutra del espanto:

.-  ¿Quién eres tú?.


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11.29.2017

:: Umbral ::



Detrás del espejo puede crujir el silencio, crepitando el pellejo, suele pernoctar una mirada vacía, multiplicada por un sin fin de supuestos categóricos que impiden la discreta observancia del grito obcecado que se disipa en el calor de una estrella muerta, cuando la gravedad devora el tiempo, las cifras son éticas, las frases, binarias; el ocaso se torna elástico, amanece una y otra vez: la vida; pájaros de hielo surcan el infierno, florecen las intenciones neutras, somos la espalda, el rostro al que nunca pudimos verle la cara porque pasó tan rápido, los vagones atestados de gente vacía, no hay paraderos, nadie se detiene, todos corren, todos salen y vuelven a entrar.

Detrás del espejo existe un paroxismo amatorio entre la verdad y el olvido, entre la belleza y lo inmoral, entre lo real y lo sensato. Penetra la suerte a todas las edades, las penetra con fuerza, las invoca; charcos de humo protegen la ofrenda entregada por los ancestros; la guerra montada en el relámpago cae como un latigazo para tatuar la piel con el misterio carmesí de todos los dolores de cabeza, en completa penitencia; marchas como un gaznapiro entre tanta metáfora sin rumbo, y yo no soy un buen anfitrión, y nunca supe terminar contigo.

Detrás del espejo puedes oler la mansedumbre de tu propia diversidad, el hedor de la libertad que nació ahogada, todo tiene sentido, todo puede calzar como un rompecabezas, pero a nadie le importa, nadie tiene tiempo, todo es por dinero, todo es por el mal menor, todo tapizado por la propaganda fúnebre de la belleza y la perfección. Lo sé, hay un sabor amargo detrás de todo esto. ¿Puedes sentirlo? el espejo nunca huye, siempre está ahí como un guardián de tu propia religión, en donde eres tu propio dios.

Detrás del espejo no existes, eres parte de la voluntad de los otros, que se miran al espejo, para no perderse.

¿O tal ves si miraras mas de lo necesario?

Abriendo el umbral de la santa locura, el último acto valiente antes de la muerte.

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10.25.2017

:: Venganza ::



La melodía de un siglo de plástico retumba en el cementerio de un día lunes. Máscaras crepitantes succionan todo el aliento vital. La marcha de las hormigas displicentes inicia su procesión al olvido final de una jornada mas. En el concierto imaginario, se cambia todo por nada, aire por lágrimas, papeles por tiempo, palabras por axiomas, la vida es un relato caprichoso narrado por niños obesos que se cansaron de cosechar el universo. El día como un anciano sin rostro, se cubre de una muerte escarlata; En cada hogar nos espera el luto silencioso que nos convoca a la maldita esperanza de un fin de semana mas.


Y la vida se nos va:

como una preciada
ofrenda
que se consume
a través de los mili-segundos cuánticos
que no se dignan
a darnos pelea,
ni mucho menos la cara.
Flores deshuesadas como singulares parabienes, se guardan en el bolsillo para domesticar la rabia, siendo un correcto funcionario del placer; que es lo único que nos va quedando. Ahora miramos al infierno desde lejos, por televisión. El diablo es un buen compañero que fue desterrado, como nosotros, del paraíso, mientras los dioses nos miran desde lo alto, dirigiendo el país, apostando en la banca o jugando a la gran capital. El sol puede quemar o helar hasta los sueños. da lo mismo. Somos el Nocturno siniestro que fue expulsado de la fiesta. Somos los que secretamente soñamos con ver al mundo arder.

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9.27.2017

:: Fiesta Sorpresa ::





Inflando globos con gritos, 
zapateando fuerte el silencio, 
las olas del viento se perdieron
junto con la mirada.

Los ojos perdidos en el centro del universo.

Recuerdos.

Pudimos ser.

Sumergido en una calle sin salida,
naufrago en el frío cemento del abandono propio, 
mientras llueven ideas vírgenes
listas parar desvirgarlas con la solemne clemencia
de la patria que me violó hace años.

Los globos suelen reventarse a medio día, 
cuando el viento me dirige un desprecio
y el silencio huye de mi 
como si yo fuera la encarnación
de la propiedad privada.
.

Sigo en esta delicia culposa
de ojos cerrados;
soy la cerradura amarga de la continuidad 
del tiempo, mi propia herencia
genética.

Seguimos siendo recuerdos, 
puede ser.

El círculo me arrastra del comienzo
hacia el fin, 
soy el radio perfecto de una historia 
perpetrada a través del triunfo funesto
del patriarcado.

Soy lo que mi madre pudo, lo que mi padre
debió, lo que siempre pudimos ser.

Elegí no olvidar a nadie, 
(menos a ti), 
en esta caída libre cuando el sol quiere largarse
a su casa, para morir en los brazos de la luna.

Ay de esa ilusa pasión escarlata que parió
las mareas, el viento y toda su arrogancia silente.

Soy el testigo mudo de la dialéctica 
histórica, ceñida a las cifras y a vencedores, 
a cuervos y leones que se sentaron con el lobo
para embargar ovejitas por las noches, 
para seguir siendo recuerdos, 
para seguir esperando a que me decida a llamarte, 
y dejar de ser recuerdos inflados con gritos que zapatean fuerte
el silencio.








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8.14.2017

:: Ontología Propia ::

Una onda que merece algo mas.
Un trasnoche cotidiano que mira el día
con los ojos nublados.
Un idilio permanente que sueña con sus propios enemigos
para buscar respuestas innecesarias.

Una montaña de difícil acceso que se desquebraja 
en flores y melodías melancólicas.

Un barco de papel que se hunde en el arroyo de sus propias
lamentaciones.

Un gorrión que juguetea en el cielo crepuscular de una ciudad
(eterna)
olvidada como una ciudad del césar y todos sus asuntos.

Un falso profeta que salió a comprar pan y cigarrillos
mientras las miradas arden como el relámpago.

A veces el muchacho salió un día 
la ultima vez que se vio por ahí, frotaba por su cuerpo ese aburrido
bloqueado lunar que tanto le gustaba.

Casi siempre jugaba con sus reflexiones de pirómano intelectual.
Odiaba el aire fresco que formaba las nubes, 
esas hijas bastardas del océano y toda su arrogancia.

Se sabía una onda, o al menos eso había aprendido
con los años.

Revoloteaba entre la propia muerte y la negación de la existencia, 
la plenitud del vuelo indolente, la heroína misteriosa, 
ausencia de si mismo.

Tanto recorrido para saborear nocturnos congelados en un piano.

Siempre supo que había algo mas para él.

Siempre hay algo mas para él.

Siempre supo que mañana era mejor,
pero nunca es mañana, 

siempre es hoy.

Una onda en la montaña solitaria
trasnochada que sueña con sus enemigos
en un barco de papel que dirige un gorrión
con destino a la ciudad del falso profeta
esperando que el muchacho siga tratando de quemar
su propio mundo con lágrimas de cementerio.








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7.29.2017

:: Transfusión ::




La sangre, 
el caminante espectral.

Marchamos al exilio
El inviernos sin remordimientos
se cuela en el alma, 
drenándola entera.

El plexo digital conmueve de manera individual.
El trono de hielo nos pertenece. 
El pilar de escarcha se corrompe en nuestro propio silencio,
mientras aullamos y aullamos como un lobo solitario,
abucheado por las ovejas.

La sangre.
El temblor eterno.

El bullicio del vacío sin fondo,
todos hablan, 
todos gritan, 
que se callen, 
que se callen.

La sangre, 
las calles negras.

Entereza ligada al tedio
que se rompe como un cristal,
gélidas garras corrompen el corazón de piedra, 
los mártires lo devoran
como la última cena prometida 
de la mercadotecnia.

La sangre, 
el abrazo vampírico de la suerte.

La cifra final, el cuento terrible.
Alocadas frases se pasean como fantasmas,
el pulso se congela, 
la helada blanca se desnuda,
me toma, 
me lleva, 
me conmueve, 
me cierra y me abre 
como un sacrificio silvestre.
Alas abiertas para contener el fuego
de mi pasión mezquina
y algo cansada.

La sangre, 
el sistema.

La poderosa matriz me apaga,
no le convengo, 
no soy un buen trato.
Intento zafar de toda maldición, 
sigo temblando de frío, 
sigo temblando de soledad,
todos me sobran, 
todos me adornan, 
soy el árbol de pascua que cuelga sus amuletos
en cada rostro que intenta acompañarme.

La sangre,
el exilio.

Ahora marcho solo, 
soy yo el único, el original,
sobreviví a todas las copias de mi mismo.
Afuera no hay nada mas que una prosecución
de una raza que no me interesa.
Ellos ganaron, ellos nos vencieron, 
ellos nos obligaron a marcharnos.

La sangre, 
la huella.

La caminata espectral.
Todas las micros me sirven, 
todos pagan en mi viaje, 
de todos tomo algo,
vivo todos mis últimos momentos a diario.
Siento que las manos se transforman en relámpagos.

La sangre,
el descanso.

Somos el desastre que nos une,
el orden que se opone al odio, 
la vasija sagrada de los dioses, 
que juegan a lograrnos expectativa, 
siendo parásitos de la esperanza.

La sangre, 
las venas heladas

Secas, taciturnas, orgullosamente vacías.
Sólo aquel que acepta su propio reflejo 
puede perdonarse
y mandarse a cambiar.

Donde nadie nos espera.

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7.17.2017

:: El Resplandor ::




Yo subí y bajé varias veces a pata por Cumming.

Me fumé no se cuantos cigarrillos.

Los escalones siguen intactos,
la gente insiste en pasar desapercibida.

El cuerpo como punto exacto 
henchido de recuerdos.

Vi pasar las horas sentado ahí, 
esperando.

Sabía que las horas y los otros eran nuevos desconocidos,
en una historia invisible sin mayores aspiraciones.

Siendo la propia historia, caminé por las afueras de tantas imágenes
inconclusas.

Uno nunca sabe cuando terminan de sorprenderte las avenidas sin 
un final aparente.

Muchas veces el pasado puja por volver a nacer fértil y dócil,
como si mi cuerpo fuera un pesado umbral que se quiebra
en miles de segundos pasados, 
con aromas y sabores explosivos, 
con alimento de perro guacho y viejo,
que camina sin prisa
a pesar del brillo en sus ojos.

Muchas veces busqué y busqué, 
mirando a través de la gran ventana,
a través del metro, a través del tiempo no concedido;
desaparezco cual fragmento etéreo de tu historia,
tirando la bomba de humo para zanjar todas las dudas.

Muchas veces el pasado es un compás nocturno
de pianos salinos,
que no terminan de doler.

Algunas veces prefiero caminar en secreto,
gritándome al oído mi propio nombre, 
como aquellas vez.

Ahora último, 
bajo mas seguido al centro, 
ahora fumo mi propia estación, 
siempre esperando:

Esperando bajo la casualidad

o al inicio de nuestro propio tiempo.



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Lovercraft

"No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas."

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