5.30.2015

:: Multiversos ::



Y si viene un perro y te ladra.

Si empiezas a desvestirte y nunca terminas.

O una ola del mar cubre todo tu atardecer.

Quizás el tiempo es un ciclo dentro de otro, 
y la nostalgia es sanguínea, 
furiosa
y sonriente.

A veces el color del silencio. 
A veces la maravillosa capacidad de recordar, 
viajar sentado mirando hacia adentro;
mirar de soslayo el devenir tranquilo de la noche 
que todo lo absorta. 

Y entonces lo planeado se confunde entre lo novedoso
y lo inesperado.

Y uno no sabe si confundirse
o abrazar todo alrededor.

Patear los techos de todo lo que alcanza la vista, 
y las moradas se levantan como una ofrenda,
el cielo se  cae a pedazos, la furia se tiñe de gracia gentil, 
el aromo florece todo el año, 
el  triunfo nunca fue suficiente, 
ni siquiera la casualidad con la que conjugamos, 
en una noche cualquiera, a una convocatoria a la que no queríamos responder...

Y si el perro te mira fijamente
y nunca te ladró.

Si empiezas a ponerte la ropa y te encuentras desnud@.

O el mar se recoge temeroso.

Quizás el espacio en una nueva dimensión, el cuerpo como un envase añejo de 
tantas vidas, la esperanza como el sistema nervioso, 
el camino, 
o el engaño de los salmones. 

A veces la forma de mil voces, 
a veces la maldición de no poder arrepentirse, 
levantar un pañuelo y saludar el bastidor de un nuevo día.

Y entonces jugar al cara y sello de las definiciones
deficientes, 
austeras, 
inverosímiles...

Y uno siempre sabe a quien ofrecerle sus lágrimas.

Atajando el suelo que nace del mediodía del infierno, 
y las moradas caen a piso, 
el centro del universo se construye y todo gira a nuestro alrededor, 
tal es el misterio de la dimensión desconocida, 
siempre estuvo en la punta de nuestra nariz.
Los mansos nunca dominarán el reino de los dioses. 
Los álamos hacen una reverencia a nuestro infinito particular.
El triunfo no era importante, 
ni siquiera una bella estadía al frente del paraíso, 
en una noche cualquiera, en una cita que siempre rogamos
a las estrellas muertas de nuestros días pasados

Y si el perro nunca estuvo ahí...

Y si tratas de abrigarte 

o desnudarte, 

tal vez...

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Lovercraft

"No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas."

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