Los gatos aman a Paganini...

El engendro de Paganini

Chopin - Souvenir de Paganini in A interpretado por Vladimir Ashkenazy en un coro de gatos


Garabateado...

Así se sentía el gato, que viajó desde lejos, cuando supo que su madre había muerto...
En la ciudad de lo inmediato, el gato es un rey
(A sabiendas)
Sin embargo, mantiene largos manteles rotos
por miedo al que dirán.

.- ¿Que pasado le habrá?- Gritaba el gato, cuando uno de los maquinistas, a fuerza de un bototazo, le recordaba el reinado de las sobras. Sin querer, su madre se paseaba en sus recuerdos, como desnudando la duda que tiene a diario.

.-No era necesario que muriera.- profesaba el gato, cuando una mosca bailaba en sus pupilas sigilosas, y, aunque usted no lo crea, la onomatopeya de este individuo fue tan larga, que los viudos de su madre aprovecharon de largarse del velorio...pues jamás fueron invitados...tan sólo buscan el sucio negocio, de la vendimia en las garras ajenas...o en los corazones...que se yo...

Así y todo

El gato volteó la mirada, cuando de un zarpazo se enmoheció, en la estación más cercana...al cuerpo de su madre.
Bajando la lengua, corrió en delicados pasos, como bien saben los ladrones. Y, enfrente del hecho supremo de la suspensión de la historia, cuando algunos dejan de pensar en ello por miedo a la inmanencia alborotada, el gato empezó a reír...
Tomó el cuerpo de su madre y le sorprendió el hecho de los ojos abiertos...
Comprendió que su madre había mirado de frente a la muerte...y por fin lloraba, lloraba como cual cachorro nace en la duda, que llueve en el invierno.

Es que no hay mejor época, para que el león se devore al niño...y muera al mediodía.

El gato, como la ley indica, bebió cada pelo de su madre, cada caricia, cada carencia, cada llanto amargo de inmediaciones asoleadas por la soledad o la angustia. Se arrodillo (como pudo) bajo el cuerpo desnudo y despeinado, para acariciar con las uñas las patas traseras, símbolo del empuje de los gatos hacía el mundo exterior...o al universo.

Luego procedió a beber toda su vida y dejo sin aire los pulmones gastado de la pequeña hembra que alguna vez no quería darlo a luz ni mucho menos
apresarlo....

El gato prosiguió con el rito ancestral y, con una de sus uñas, desdibujo la sonrisa exponencial del rostro de su madre, rasgo típico en la muerte de los gatos, para que las ovejas no se dieran cuenta del sentido de la vida...o del desastre

.- ¿Para qué fantasear con caídas ajenas que no serán de pie, si la vida no es mas que un ir y venir de admiraciones a la luna?-. Profería el gato, al dolor que lo embargaba por el hecho indulgente, de no poder estar, en el momento cuando su madre llegue a medianoche, en otra de sus aventuras
maquiavélicas.

.-Volveremos a vernos, gata, cuando vuelvas otra vez a ser lo que siempre y jamás dejarás de ser, en este cuento.-

El gato se refería a su madre.

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