Ya nadie se da cuenta cómo los días se tragan el silencio, de las cosas que no tienen importancia. Era tarde y no eras mas que una sonrisa incandescente, una estrepitosa vacilación de ilusas certezas.
Por favor, quédate al lado del camino...imagina que soy el polvo escupido al mediodía, cuando el sol es una lastimosa molestia, cuando la noche se convierte en un vertiginoso laberinto del cual tienes asumida la salida como una suntuosa escapatoria...
Toma las tijeras de tus manos y entiérralas en arena, quizás florezcan como anzuelos para tus dudas, y se vayan en una ola...junto contigo.
¿Y quienes somos para citar la palabra como el escupitajo sagrado de los dioses, para enjaular los pájaros divinos que quisieron volar, a expensas de la negación silvestre de la esperanza?.
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:: El Rio invisible ::
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