:: Declamación de puentes amarillos ::




Es el tiempo una cuchara que insiste en desaparecer, un espacio que involucra ciertos deseos, un tic tac de gritos solemnes, en esta noche donde los verdaderos fantasmas se levantan, se lavan la cara, prenden un cigarro, ensucian sus manos con las mentiras de un sistema que le rinde culto al plástico.

No importa.

nunca nos ha importado.-

Traemos a casa el brillo de la sangre que se resiste al encierro de las grietas espirituales.

Ponemos ojo en el destello de las estrellas, que poco a poco se van muriendo en una taza de té.

Esta libertad duele como el silencio sin razones.

Y nos siguen forzando a renegar del mañana.

A morirnos de miedo por el viento que limpia las heridas de la memoria, de noche, a esta hora, justamente, cuando las mariposas mudan de las crisálidas...

El sol nos ha abandonado.

Y qué?

A quien le importa?

Suenan las macabras menudencias del jolgorio, en esta posada que se cuelga de la vida, la verdadera mentira, las ganas de plasmar toda esperanza en un eléctrico pedazo de ingenuidad...

Entonces los amantes duelen como el cielo negro, rodeado de luciérnagas,
mojados como el vino tibio que gorgotea entre los labios.

Henos aquí, en esta sepultura de las ideas amarillas.

Salimos para abrazarnos, entre la niebla, entre las verdaderas emociones
acicaladas en esta lacrimógena mediocridad que nos han contagiado.

No importa.

Siempre habrá un puente por donde lanzarnos al vacío...

Donde los momentos tendrán como premio la eternidad.

O la muerte...

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