Parece ser que hace un par de años, se me cruzó por la cabeza un ordenado pensamiento que se debía extender a mis hacedoras manos, para metodizar la precisa colocación de los objetos que se ubican en mi escritorio.
Sabía, por aquel entonces, que coronaría tal acontecimiento con un cigarro, un viejo poema de mayakovsky y un vaso de jugo que me preparó mi vieja.
Y es que es difícil conjugar los axiomas cansados que gobiernan la plenitud del trabajo cumplido.
Lo curioso, y pintoresco, es que hay tantos imprevistos no contemplados, como estas palabras que dan cuenta de mi pequeño orgullo...
Ese que sirve para contar historias sin importancia.
¿Y quienes somos para citar la palabra como el escupitajo sagrado de los dioses, para enjaular los pájaros divinos que quisieron volar, a expensas de la negación silvestre de la esperanza?.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
:: El Rio invisible ::
Es hacia el ocaso, hacia esa curiosa, hacia esa curiosa, hacia esa curiosa dirección por dónde nos inclinábamos cuando éramos chicos. En el...

-
Es todo tan claro escuchando a Paganini... Las melodías que contienen esa picaresca elegancia me hace olvidar, a veces, el devenir "pag...
-
Los alegres albores del pasado se han marchado inconclusos, dando lugar al festín de trapos viejos, o tal vez algo cansados de tanta comulga...
-
Definir la aupoiésis es una tarea muy fácil. Entenderla es complicado. De hecho me tomó un par de años en digerirla completamente y pretendo...
Felicitancias...
ResponderBorrarKiss.