8.07.2009

:: Zapatos de Abuelo ::



Un abuelo mira sus zapatos. Se sabe dueño del infierno. Ha dejado de pensar en alfileres. Deja de mirar. El infierno acontece. El ceño desaparece. Se traga sus labios tocándose la lengua. El infierno se cierra y aparece el cielo cotidiano. Cierra los ojos. El cielo, para él, suena a cuento viejo, suena a ojos de niño.

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