:: Ecografía ::




Toda la certeza muere de frío,
el umbral del tiempo aleja y estira los caminos, 
se agota la melancólica difusión del lugar, 
al que todos queremos llegar, 
pero que jamás quisimos estar ahí.

Sangre por viento, humo y recuerdo, 
el vaho se alborota para difuminarlo todo.

La vida en carne, la noche hasta el amanecer, 
todo el barro escurre lento por el bosque de las miradas
que acontecen como fantasmas para adornar la grieta,
que deja escapar todo silencio que calma
y que conforta.

A veces me paro a observar esta escena una y otra vez.

Es como si mis ojos reflejaran la misma imagen, 
en un bucle infinito.

Pero mis ojos, así como la estela de mi existencia
ya no me siguen , no son los mismo de ayer.

A veces le pregunto a mi madre en qué consiste 
dejar de ser.

A veces quisiera preguntarle a mi padre
cuándo es el momento preciso para renunciar.

Y es que la existencia es un pincel que dibuja 
todo nuestro alrededor, 
las ideas van degradando el espacio
y el tono del color cada vez se torna tan grave
que nos apresuramos en resaltar todas nuestras dudas
para borrar toda nuestra infancia.

A veces corro lento por la ciudad, 
a veces la ciudad me devora tiernamente.

¿Y es que cómo no he de ser intimista, si mi propio aliento fue un regalo
que nunca quise, pero que tanto aprecio le he llegado a tomar?

A veces sólo una pobre canción da vueltas por mi guitarra, 
en esta hermosa altitud que el sur me provee. 

He visto el auge del imperio de la necesidad.

La nobleza de las aves aún me despiden por la mañana.

Las gatos y los perros insisten en visitarme,
quizás para aconsejarme que deje la ignominiosa pronunciación
de mis asuntos, que a nadie le importa.

Pero no puedo.

¿Cómo se puede renunciar a la fuerza colérica de toda la existencia?

Menguada la pena, pagado el noviciado,
mi amor autodidacta se funde en mi propia aceptación.

He aprendido a perdonarme.

Por las noches trato de contar los postes de luz de mi población y siempre
aparecen nuevos motivos para dormir en silencio.

Quisiera alguna vez preguntarle a mis hijos,

si es suficiente con la paz....






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