:: Descuido ::


Usurpada la valentía,
el único juguete que nos queda,
es la convicción heroica de fundirnos en un ahogado lamento abarrotado.

Afuera hay un murmullo crucificado
por los cotidianos asuntos
personales.

Huimos presurosos de la vida
para encerrarnos 
en nuestro más preciados misterios,
esos que la historia
y sus continuas reinvenciones del pretérito imperfecto,
obviaran,
como siempre lo ha hecho.

Entremos...

Las estrellas hace rato que están muertas.

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