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:: Atardecer ::

A Roque Dalton. El grisaseo turbulento que se asoma en los recuerdos, doblegaba al tiempo y al espacio, en esta melancólica mediocridad de saberse un ausente de su propio aliento. La gente marcha con el puño en alto, mientras en mi barrio no pasa nada, mas que lo mismo de siempre: desfilamos con bastante indiferencia, como títeres anacrónicos de un enemigo que nos sometió hace rato y nos mandó de vuelta a la edad media. Entonces, uno tiende a perder la confianza, en los rimbobantes amuletos multicolores, que aparecen por todas partes, mientras mis calles siguen su monotonía habitual, su paso silvestre entre el asfalto y la plaza triste entre una teleserie de media tarde y media muerta, entre el humo de las cortinas, que se abren sigilosamente para sapear lo que pasa, entre el largo día donde parecer ser que no hay nadie, donde las calles parecen un homenaje a la victoria, a la gran victoria de la dictadura, que nos relegó en nuestras casas, para encerrarnos, sometidos a los as...

:: Blue's del perro ::

Imagen

:: Traslación ::

Ya no me conmueve ni el polvo  de los caminos  Las nubes son simples cúmulos de lágrimas,  que no me convencen. Avanzan a paso cansino  entre la densidad del sol  y mi cabeza, que se cubre con un gorrito viejo.  Mis piernas avanzan tranquilamente,  pero mi ideas sobre estas imágenes oxidadas,  no pueden avanzar  al siguiente nivel.  ¿Será que ya no hay otros niveles?  Distantes están las ganas del descubrimiento.  Los libros, así como los amuletos.  se llenan de polvo en mi biblioteca.  Ya no hay espacio para las inoperantes emboscadas  del silencio, que a diario murmullan las calles.  En aquella imagen, los peatones avanzan raudamente,  para esconderse en sus madrigueras.  Mis piernas siguen soportando todo el peso,  de mis cansadas esperanzas.  A veces dan ganas de unirse al silencio.  ¿De qué sirve todo ese alboroto, si las cosas  o las palabras, son inexorables métodos de co...

:: Ideología hay de sobra ::

Procesos largos que se esconden  tras la niebla vomitiva de los cansados  segundos,  esos que colgamos detrás de un reloj  para engañar la mirada que se desorbita  ante la velocidad de un día cualquiera.  Los pequeños privilegios de una sociedad  encerrada en el desgano,  las pequeñas cuentas que se pagan como un  tributo para dar vuelta la mirada  hacia el vacio, negando tres veces  la realidad que nos cuelga como  una molesta llaga...  Una molesta llaga  una molesta llaga.  Seguimos el paso cancino  del desgano  Nos han chupado algo mas preciado  que nuestras entrañas:  Nuestras ganas de luchar.  En los quioscos y en las calles,  cuelgan miles de panfletos,  con alegorias revolucionarias  Las encuestas dicen que todo chile está de acuerdo,  las calles se llenan de anónimos disconformes,  una masa digna del éxodo hacia un nuevo tiempo.  Líderes revolucionari...

:: Ecce Homo ::

Yo esperaba que a mis treinta  y tantos años  podría zanjar ciertos asuntos demenciales  que tienen que ver con la verdad,  la razón  o las tinieblas.  Esperaba que los veranos no me fueran  tan lejanos,  que las tardes no tuvieran fin  en sí mismas  y que las personas a mi alrededor  me importaran muy poco  Creia que a los treintas y tantos  años,  los bancos de las plazas  me serían indiferentes;  que las mujeres me servirían  como el amuleto de mis pasiones,  que los hombres serían compatriotas  en el nuevo continente,  que se descubre a diario;  que mi madre sería un verdadero estorbo  y mi viejo, como siempre, un mero adorno.  Pero a los treintas y tantos  años,  La verdad se funda en la falacia,  la razón le pertenece a los dioses  de la tierra  quienes se reparten el mundo  cual juego de salón,  las tinieblas es el único lugar ...

:: Pequeña Certeza ::

Sabíamos que,  dónde hubo un pequeño espacio  para nosotros,  era en secreto,  sin negociaciones previas  ni avisos contingentes.  La casualidad se paseaba de la mano  con el misterio de las inexorables letanías  que pronunciaban nuestro labios,  para que el tiempo se marchara lejos.  Cuando el resto se apresuraba por las calles  para volver,  nosotros caminábamos en cámara lenta,  ya que  la única certeza que teníamos,  eran las despedidas.

:: Cuento Corto ::

" ¿Quien puede mirar a un espejo sin volverse malvado?, un espejo no refleja la maldad sino que la crea (Batou) " En el secreto silencio de los recuerdos, el espejo es sólo una bodega de obcecadas  emociones, esas que construyen al monstruo que ocultamos del mundo.  Entonces la verdad es sólo una careta que nos permite movernos  con la libertad rastrera de las calles,  de los rostros,  entre los cuerpos inertes y los no tanto... Miramos el límite del cielo  para consolarnos,  mientras el espejo es el único contenedor  de la verdad