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:: Teléfono fijo ::

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Ella simplemente lo llamó: .- Hola, quiero tirar. Él cometió el error de enamorarse. Ella ni se inmutó.

:: Ella Reaccionaba ::

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Ella reaccionaba. Con criterio, conforme le indicaban los medios de coacción, quizás porque leyó un mensaje, porque una imagen  supo cautivar su indolencia. Ella reaccionaba. El calendario, las fechas, los horarios, los aniversarios, las vacaciones, el día feriado, el bendito viernes, el domingo y su lasciva tendencia al fracaso, ya llega fin de mes, se acaba el período de gobierno, viene semana santa y sus pescados rabiosos, pronto serán las fiestas borrachas patrias, el año nuevo sin retorno, La pascua no existe, y sus amigos, los extraños. Las extrañas circunstancias que mantienen a raya toda la ebullición de un ser, con toda la impunidad dada de nacimiento por obra y gracia de su propia raza. Ella reaccionaba, y se tomaba la cabeza, se encogía de hombros, caía rendida a su propia excitación, sollozando, asfixiada por un viejo amor y la condena de un delirio que se justifica amén a la conservación de la especie... Ella reaccionaba. Prendía...

:: Segundo Sometimiento ::

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Ella fue testigo de la explosión.  Emitió un bramido  largo y efusivo,  coreando el mismo gemido de millones de cifras que hicieron del desgano un templo cuadrado (sin forma) y obviamente contemplado por el enemigo. Ella sostuvo la misma antorcha que todos los mártires digitales. Y al final había que seguir,  total  el fin del mundo es una linda promesa, hoy en día cuando no hay tiempo para nada ni para nadie. Ella contemplaba la muerte con dulzura; nunca le creyó a sus padres  cuando le inyectaron la existencia  a través de todos los colores. ¿Y si el sentido sea en contraposición al tiempo, en contraste con la fuerza vital,  en una trinchera clandestina, por cierto de paso, usando a la vida como un mal argumento para rebatir al caos universal? Ella contaba las estrellas en sus bolsillos,  miraba el suelo nublado de tantos espejos quebrados,  abría y cerraba puertas,  cambi...

:: Cinco minutos ::

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Ella te recordaba. Sentada en la escalera,  miraba el cielo, sonreía,  escuchaba una vieja canción de amor. Es que en el amor no hay versos nuevos,  ni son necesarios.... Ella se había vuelto tan simple, miraba tus fotos.  Te odiaba. Había olvidado odiarte,  amarte,  olvidarte. Y todo lo que ella era,  le estorbaba. Todo lo que alguna vez fue contigo, se iba con la canción. Ella se tatuaba tu aroma en el pequeño espacio que se difuminó con la ironía de la vida... Ella gustaba de apostarse por la misma calle,  todos los días,  todos las vidas,  todos las idas y venidas                                        de la mano,                                                    ...

:: Veredicto ::

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Eres inocente,  por eso las tormentas se conjuran a tu alrededor. mientras ella gustaba  de bailar  en el ojo del huracán...

:: Lamentaciones Ilícitas ::

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Ella miraba su reloj. Era tarde. Tarde para los que madrugaron temprano. Tarde para recordar vidas pasadas,  tarde para fabricar cadenas de margaritas. El comercio abre a las nueve,  el despertador se ahogó de tantas lágrimas,  el espejo quebrado, el corazón parchado, el cielo amurallado, la silueta cansada, el valor puesto en la verdad, las mentiras en el congreso, o en el casino, o en la madrugada a las cuatro de la tarde,  o en nada que hacer... bye, bye, bye, baby bye bye. Te mudaste lejos, lejos de mí, lejos de ti, al otro lado de la ciudad, Ella sospechaba, ella murmuraba, ella te leyó, lo hizo en breve cuando supo de ti. Los cerros levantaron barricadas, y ardieron por un verano completo. El tributo fue pagado en vano, el tiempo quiso avanzar de prisa, sin apuros, tan solo por capricho. No hubo tiempo para esperarte. Ella creció junto al reloj, y lo amaba. Le contaron tantos cuentos de borrachos nuev...

:: Hope ::

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Ella miraba de reojo el amanecer de un año nuevo. Silente la vida empezaba sin tapujos, sin mayores aciertos, sin muchos balances. A estas alturas, donde todos tienen todo resuelto, ella gustaba de dudar. La vida encerrada en la teoría, en los valientes libros de la buena memoria del camino recorrido, en un par de discos de cabecera, en ancianos ideales frustrados por la maquinaría inalcanzable del abismo. Pero, sin querer queriendo, podía sospechar que la marea era un chiste, un asesino sin armas es un bocón, un cantante de tercera podía tener un hit, un mentiroso de primera era un necesario creador de ilusiones, la cena familiar de fin de año ya no le causaba estragos en la memoria, ni en los mismos discursos de siempre; es más, le pareció hermosa. El tiempo es un curandero, que sana las heridas... Ella miraba el amanecer de un nuevo año, sin temor a saciarse de la vida, sin temor a violarse los segundos que le quedan, con una sonrisa que partía el sol en u...