Entradas

:: Adios Delfin ::

Te posabas en el sofá, como una sombra,  como aquel compañero solemne. Podías pasar tardes enteras soportando las melodías desafinadas  de mi guitarra, que incluso me llegabas  a convencer de que eran buenas. Tus grandes ojos siempre vigilaban  los borrachos comportamientos de estos simios parlantes que te adoptaron como su sombra. Eras el hijo felino de los peces, el fruto del amor nuevo que refresca el alma, que saborea los espacios compartidos, que saquea todas las caricias que florecen en el horizonte virgen de los que tratan de juntarse para encontrar nuevos caminos. El eco de tu ronroneo aun retumba en mi pena, por mis piernas sueles pasa para alivianar la carga y robarme una sonrisa. Gato, hermano, amigo, tú que nunca nos dejaste a pesar de tener miles de motivos. Gato, hermano ahora te marchas  para no volver, por que la vida a veces  es injusta, es cruel con aquellos que solo saben de las cosas del amor; porque tú me enseñaste lo mas simple...

:: Cuanto será mi dolor ::

Imagen
Maldigo del Alto Cielo, Violeta Parra, adaptación de la película "Violeta se fue a los Cielos".

:: Paseamos ::

Imagen
Particulares calabozos se confiesan como tibios   momentos de un otoño que insiste en alejar al sol   para encerrarlo en el horizonte.   El privilegio ordinario que se sumerge   (inexplicablemente)   en la humedad de tus pasos ,   en la sombra que   (silenciosamente)   sonríe muda,   en aquel exilio del tiempo malgastado.   Quizás uno piensa   (a veces)   que las imágenes   y los colores   son solo aglomeraciones de la casualidad   que se desborda por todas partes,   símbolos muertos de una razón que no ama,   de una ilusión que no promete,   de una agitada meditación bebida en el luto de los días   que se han ido.   ¿Es posible que quede un espacio   para juzgar la contingencia?   Quizás no tengamos tiempo ni para nuestros asuntos...

:: Doncella Encantada ::

Imagen
Pudo ser una acaudalada consecuencia   o una meditada casualidad.   Observamos, desde lejos,   los paralelos geográficos de las melodías que no nos conciernen:   He ahí el tiempo en que no estaremos,   que no nos pertenece,   que ya se fue.   Un delicioso momento capital,   sombreado de prosas particulares,   delatado por los surcos en tu ventana,   en tu reflejo,   en tus labios,   en la lenta memoria de tu piel,   en las cárdenas ojeras cansadas   que miran esa imagen   gastada de tanto juzgarla,   gastada de tanto moldearla,   ideales cansinos, olores pasionales   el aire pesado previo a la tormenta,   esa que todo lo soporta,   que todo lo confunde.   Un pretérito perfecto, un desierto simple, las singulares noches que pasan y pasan   sin permiso,   La mirada tendida en una línea divisoria   con ganas de seguir creciendo   como l...

:: Portazo ::

Imagen
Es el silencio, no el frío...                                           es el vacío, no el ocaso...   es la pregunta, no es la noche..                                                                es el sonido de mis pasos en un callejón imaginario...   o tal vez es aquella silvestre melodía al equivocarse,                                                                             pensando en el mundo como un espejo de tus buenas intenciones...                   ...

:: Pyrus ::

Somos extensiones de punzantes vocablos,   que se articulan como una retahíla de burocráticas   pretensiones,   que se apuran en hacernos olvidar la contextura   (malgastada)   de los simpáticos añublos,   (que gorjean tiritantes),   en el tecleo de un par de enloquecidas marañas   que no comprenden la esquina,   una plaza gigantesca,   un par de arboles que rinden culto al verdoso gris   de mis zapatos...   Entonces el cuento, la inmensidad, el golpe directo de las miradas   cambiadas,   un entrampado y maloliente almíbar de inquietudes   que juntas hacen mas cifras que las canas de mi cabeza.   Un leve goteo de toscos micro cuerpos,  una humildad protagonista de pascualinas interfaces  que poco a poco se consumen como las llamas de la propia inspiración,  que alguna vez las puso de fundamento...y que ahora mueren.   El obcecado atajo de la estación Bellas Artes, ...

:: (Sin título) ::

En otras épocas pondría toda mi esperanza   en estos segundos,   que comparto contigo.   Trataría de contagiarte con la virulenta embriaguez de los que   sueñan,   con la extensión de las buenas intenciones   para doblegar a tu libertad,   y hacer de tus designios   una bonita postal,   un día sin sol...   En otras épocas agarraría a pelotazos   tu atención,   con el único fin de que asientas en silencio   mientras el frío recorre tus reflejados pensamientos,   y el paraguas se cierra ante el aguacero   de pechos rotos   que pasan al otro lado de tu ventana.   En otras épocas le rezaría al viento   para que se apiadará de mis lágrimas   y las llevara lejos,   donde pudieras pincharlas como burbujitas   para que se desinflaran en el vacío.   En otras épocas no sabríamos que hacer   con la velocidad de los cambios,   que impiden asentar el esp...