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:: Yo tuve una banca, me la fabricó mi madre ::

 La banca se asume cansada y se despoja de mi existencia. Hace años la fabricó mi madre. Hoy, apolillada, se largó muy lejos hacia el olvido, si no fuera porque aún recuerdo cuando te fumabas las tardes y perdías la mirada que volando hacia el vacío del cielo supo encumbrarte para seguirte en muchos asuntos sin importancia aparente. Declaro ahora que hablo en nombre de mi y de todos los que habitamos este cuerpo. Todos eso que se quedaron en su propio tiempo,  y otros que, escondidos en las esquinas redondas de mis ideas, suelen asomarse para susurrar discretas esperanzas ante tanta humedad grisasea que a la mitad del camino suele presentarse puntualmente a cualquier hora posible. Es en esta mitad del camino que recordé cuanto tiempo he dejado de ladrarle a los perros cuando me confrontan fijamente a los ojos. Antaño corría desparramado entre tantas nubes de polvo, por caminos quejumbrosos y malolientes. Ahora me cuido hasta de mi sombra, soy un indecente eslabón que cumple su...

:: Descosido::

En silencio.  En círculos.  En calma. Sin trifulcas ni dolencias. En una paz rutinaria. Con ganas de que los días se cierren como pétalos cansados de tanto fingir expectativa. El hilo que se desprende de los vínculos y las historias que lejos se acomodan como recuerdos vagos, se destilen y tienden a representar significados que no son fieles al pacto que se comprometió. Vagando en la nubilicencia intimista, clavo estacas en el tiempo para recordarme las emotivas inocentes precipitaciones hacia lo inevitable, la pronunciación del olfato que dirige una mirada hacia el profundo aroma de lo inconcluso, en ese diminuto espacio donde pudimos acontecer alguna vez. Siempre vuelvo a encontrarme con este ritmo amargo que se resiste a dejarme. Tal vez hubo algo, no lo sé, un misterio en blanco, un disfraz entre tanta inclemencia, mal que mal pudimos seguir siendo sin nosotros, y esto es sólo un accidente, un resquicio, un Pilatos que rezamos todas las noches por el simple hecho de que no...

:: Cuarenta y tantos dobleces .::

  Doble o nada,  hace tiempo que dejé de leer conversaciones de otros tiempos. Bitácoras de días que se marcharon, épocas que giraron como un delicado relámpago, ahora tienen olor a tierra, a siembra, a un pequeño y diáfano accidente que nubla los misterios y se reconstituye como un anodino arsenal de privilegios que se apresuran en dibujarme una larga sonrisa antes de ir a cerrar la puerta de mi oficina. Y si no causan risa, no valen la pena evocarlos. El dolor moral de un sentimiento que ya no nos pertenece, hoy debe tratar de hacerte cosquillas o al menos que alcance para que tus manos se abalancen a sostener toda la vergüenza centelleante de una mirada que necesita esconderse al menos unos segundos mientras recitamos este "pero como fui tan aweonao pa' caerme de esa manera". Siempre aparecen medallas en la piel, mas aún cuando uno piensa que las dejó atrás. Siempre creciendo y esperando que algo nos sorprenda, como un sutil engaño estigmatizado en una esperanza. Me vi...

:: Trompo Estelar ::

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La lienza que amarra el cuerpo del tiempo , tu cuerpo, el mío, el de ellos y aquellos.  Lanzados con violencia al vacío propio de la conciencia estridente que gira y gira en su propio eje, en su propio ego , en su propia historia particular, mintiendo y sonriendo en trescientos sesenta grados, girando, torciendo, mientras la velocidad de tu propia vida desciende y a veces tropiezas, caes, te hundes, giras el miedo , vuelves a girar, avanzas, el giro destellante expele relámpagos en cada siseo de tu aliento; eres velocidad en calma larga como la historia del giro de la tierra, el trompo que lanzado por los dioses, gira sin sentido, colgado en el bastidor del universo, cuando miras al cielo y sigues girando,  sobreviviendo .

sin título

El tiempo se desprende de su estela invisible, en una enorme habitación sin fin. Infinitos salones decorados con la esencia personal de la existencia, la ubicación, la evolución que buscan reencarnarnos en la sabiduría de las piedras, el descanso de la ufana reflexión. Eslabones de una cadena que avanza sin límites terrestres, la búsqueda precisa de un nuevo día, el temblor de tu cuerpo alimentado por todo aquello que pueda conmoverte, un respiro, un alto en el gran sendero hacia lo desconocido, lo que sea necesario para seguir viviendo.
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Vacilaciones.. Equilibrio vertical. Subterfugios. 42 milímetros de rollo de novela. Afuera no hay una garganta que deja de gritar. el peligro muere desangrado. Un puñal sonoro sonríe detrás de una puerta. En la pared imaginaria de mi espalda tan sólo hay una ventana hecha de arena, que se aleja, se contrae, me succiona, me succiona el sexo. Metamorfosis del elemento humano. Energía El cuello se sale de la cabeza. Éxtasis gutural en las alturas. El diluvio paro de sangrar. Fantasmagoría. El todo, El hombre, El hombre desaparece. El relámpago se toma por las astas. Movimiento de productos notables. Verticalidad, cabeza vertical, cabeza vertical, cabeza vertical, Distorsión Distorsión de lo real. Cuerdas métalicas conjuradas Epílogo. Inminentes imágenes que se detienen Manufactura de la desilusión. La rueda gira congelando el movimiento. Silencio. Silencio!!! Maldito silencio.

:: Pausa ::

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  Disímil es el misterio que aguarda la apatía de involucrarse en una espejismo, una locura, una voz que rebota ante la quimera del merodeo vertiginoso que se cierne a través de las prestidigitaciones que una existencia azarosa nos ubica como una enfermedad, que duele, pero no a nosotros. En este misterio, se nos sitúa como una gran marea inagotable de cifras y vectores que son plenamente conscientes y disimulan este sin sentido, con otros sentidos particulares que tratan de apaciguar el puzzle de la única pregunta posible. Esa que golpea el cuerpo cuando tu alrededor suspendes. En ese tejido infinito, la grieta se borda con sonrisas y plegarias indudables, con fuentes de tiza multicolor en un plano convexo y sin mucha prisa, en el tiempo que una cola de un cometa quiso saciar el hambre de la duda, sembrando innumerables destinos que como la hierba, se antojan declaradamente vivos, precisos y dolientes ante la seguridad de un pedazo de tierra suspendido en todo el universo que...