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Juramento.

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Espasmos, goteras, suburbios, ostentaciones, sacerdotes de la lujuria, vagos que mendigamos la hipocresía de la eternidad, nos inyectamos un poco mas de nosotros mismos, aullamos, gritamos en silencio, dejamos que otros canten nuestra vida. ¿Que es la vida sino un violento regalo que mecemos para dormitarlo lento y fugaz, en una emancipación errada y heredada de otra existencia, recordamos el pasado, el otro pasado, como un amuleto, como un juramento, y nos envolvemos en la basta densidad de la peregrina esperanza de que obtendremos todas las respuestas, o quizás la única importante? Caminando voy recogiendo los pedacitos del espacio que vendí en la primera edad. Renuncias que arden en mi cabeza como luciérnagas lujuriosas que me tocan sin miramientos, hasta alcanzar un pequeño desastre con olor a orgasmo sin fondo. La cama me hunde, el escenario huele a un delgado desprecio, sábanas llenas de estrellas muertas hace millones de años, la rudeza silvestre me rodea en una lógica p...

Memoria fotográfica virtual

De espaldas. Retrocediendo en dirección contraria, a veintinueve fotogramas por cada paso que nos aleja. Sabemos que nada hay que borrar. Todo fue construido a pulso. Esta casa de madera donde nos resguardamos del mundo. Tantas habladurías que rien a carcajadas. Tantos ojos que se besan eras enteras. Tu nombre sobre el mío. Cómplices de manos que se observan y que abren tantas puertas, levantando las cuatro paredes, esperaron al otro en silencio, sirvieron sopita con un ajo guacho que se quiso quedar con nosotros. Quizás no había nadie para entenderlo, ni nosotros siquiera. A veces el frío, a veces la lluvia, unas miles de cervezas y noches que esperarían el alba argenta que todo lo perdona. Pero seamos honestos, no todo fue tan malo, ni siquiera para el mundo que siempre llegó queriendo aguar la fiesta. Porque somos la fiesta, el amor y las sonrisas. Sentados en alfombras de miles de hojas amarillas decondicionamos el cielo para salpicarlo d...

Bisiesto

Bisiesto. El año de las luciérnagas que revolotean por el hielo cuando, y esto es absolutamente innecesario, las estaciones ocurren en menos de veinticuatro horas. Cada cierto tiempo suelo caminar desnudo, cubriendo mis orejas de todo lo que me rodea. Hace hambre, hambre de narrar insolentes epitafios que imagino en el hermoso mausoleo donde suelo enterrar todas las emociones poco importantes o que aportan demasiado para respirar las delicias del gélido desprecio cuando el mundo gira repentinamente, sin previo aviso. Ahora suelo esconderme muy adentro. Dibujé una mueca en el centro de una nueva catacumba clandestina. Soy la bilis cristalina que urge por enterrarse al borde del miedo, la garita que amanece con la cara cerrada de tanto esperar, el ciclo y el remanente de Jack. Pongo estacas en cada pregunta. Las mido con escuetas llagas de otros años. Hoy no son mas que costras que junto en un tarro para cambiarlas por discretas carcajadas producto de la ir...

:: Ad Eternum Expecto::

Nadie es perfecto. En esa perfección que encontramos en las nubes, cuando acostados en el patio de las equivocaciones miramos al cielo. Y entre la noche que nos pilló contando chauchas para comprar la última chela, las estrellas se perdieron entre difuminadas sonrisas que valientemente miraron tanto tiempo desde un lugar equivocado. En la siesta de ojos abiertos, colgados de la ventana, esperando de manera silente el inicio del otoño dorado cubierto de hojas y hojas que se pegaron como estampillas, entre las ruinas que poco a poco descubres como ecos de una elección que se resiste al último suspiro. Nada es perfecto. Pero el viento pegaba fuerte, en el rostro ígneo de rebosadas carcajadas que sólo los que corremos bajo la influencia del alcohol, podemos disfrutar de la mano cuando huyes de todo lo que te rodea. No sabemos donde los pasos, donde el destino, donde la suerte, la mediocre renuncia diaria, para dormir como art...

:: Disconnected ::

Hay algo que no huele bien. Cables que se desordenaron peleando hasta la fricción caliente de los pelos que se van de la plaza de los juegos de antaño. Guitarra que cantas a un público que sufre de sordera gutural y extenuada, te cuelgas al medio día para que te seques con el fuego del cielo que borra las cenizas para que no hayan huellas. Hay algo que no cuadra. Endiablados motivos urgen en ocultarse para todos lados,  no te sigo, no te puedo volver a colocar en un encuadre  que cubra la pared que me involucre ostentosamente en la complicidad eléctrica de pelos en punta. Hay algo que se ha desenchufado. Agotadas emergencias que se comparte, suelen llegar tarde cuando los gritos ametrallan el compás salvaje de  terminaciones perfectas que llegan a su fin. Hay algo que sufrió un desperfecto. Lenguajes y códigos que brillan cuando se compran en la ferretería de los sueños, ahora saben a moho  machacado con el óxido empalagoso de las cosas ind...

:: Calé ::

Era una fogata. Lejana. En un cerro. Eramos cualquiera, en un largo silencio plagado de risas y costumbres ancestrales. Siempre nos reunimos, ahí,  en el último lugar donde nos dejo la historia. No tengo idea por qué éramos siempre de colores. Camisas blancas y vestidos largos, eternos. Casi éramos una cifra perfecta. Todos bailábamos como sombras reflejadas en una promesa de miles de años. Todos estuvimos ahí. Todos lo sabemos. Todos bebimos la sangre de la tierra y limpiamos su rostro con nuestros pies descalzos. Algunos quisieron poner el alma en la música que nos abrazaba  como hermanos. Todos fuimos una noche interminable. Todos estuvimos ahí, afirmados del ocaso, el manto del crepúsculo nos escondía como siempre,  por las tardes, en el mismo canal por donde los sintonizo ahora, cuando se me pone la piel de gallina. Se me aparecen en sueños,  y poco a poco  los voy ...

:: Carpa de Gitanos feat iki kadin ::

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Tal ves sean las hojas, que bulliciosas cruzan las calles por donde te alejaba,  quienes dejaron de borrar imágenes -tantas imágenes y tan sólo una mirada- para bailar con mis cavilaciones. Es imposible distinguir el otoño de las hojas que se imprimirán cuando sea el tiempo preciso y se disipe la niebla. Quizás ya nos acostumbramos a mirarnos entre lenguajes coloquiales y ciclos binarios,  entre medio de páginas y páginas almacenadas como una reliquia póstuma, que permita el estudio y la observancia  de la correspondencia, (sutil e impalpable), de las vidas que se vuelan con el viento. Y luego,  el encanto,  el esfuerzo por escabullirse en una pirueta, osos polares que saben andar en bicicleta reciben el aplauso de la platea,  de la normalidad  indigna,  de plástico,  planteada como un ligero lumbago, sin ibuprofeno. La vida puede esperar todo lo que quiera, entre peñascos d...