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:: Over the Wall ::

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Al otro lado del muro, ese que nos divide entre los que perdemos la mente a diario y los que metieron la cabeza al inodoro, solemos apaciguarnos con mentiras danzantes que nos protegen de la verdad. Giramos de cabeza para besarnos con la locura, revolcarnos con ella, para luego dejarla tirada en la cama, mientras nos disfrazamos de payasos que divierten al mundo entero. Somos el desfile monumental de psicópatas sin patria, un día lunes cualquiera, con cara de funeral, colgados de un gélido barrote, ganando algunos segundos de sueño, elaborando un motivo que sirva de excusa para terminar la jornada laboral. Cuántos de nosotros adoramos la renuncia, en un completo silencio enmarañado por las decisiones que nos definen como un amuleto para la banca, para los economistas, para los que succionan la sangre de la tierra y la invierten en sus poderosos sometimientos. Tal es el padecer de una generación sin sueños ni revoluciones. A...

:: sin nombre y sin imágenes ::

Conforme me alejaba, los aromas se lanzaban al vacío y me dejaban. El álamo sigue en pié, lloraba sin mover una sola hoja. La distancia siguió creciendo, era un universo entre él y yo, entre tu y yo, y la costa cerrada, cuando era el pacífico y las estrellas, cuando colgabas de todas ellas, y yo... Yo solía perderme en la epidemia invernal de todos los años, era mas bien un peregrinaje, una utopía, un sueño. Algo que nunca supo crecer o aprender, qué se yo. Algo sin forma que supo detenerse en mis fotografías que llevo aquí, guardadas en mi memoria. Una eternidad encerrada en tu propia altura, eras creyendo que mirabas por última vez este cuerpo que, conforme se alejaba, tenía mas aroma a un simple recuerdo, una raya mas en la pared. Conforme me alejaba, oh pancho del marino que se ahogaba cuesta abajo, te difuminas, intermitente, Y las nubes.... Ahora, sentado, sigo fumando té, sigo escribiendo mis glosolalias intimistas. No tengo el carácter de un poeta, no ...

:: Alma ::

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Jim Warren , Pintor Surrealista.  Porque el alma se vacía, sombras entre las caminatas nocturnas tras días que se partieron enteros. Los cintos del paradigma se desatan conforme el viento de la carne sopla en taciturnas grietas que presenta la obligatoriedad de la nobleza indolente, eficaz e involuntaria. Entre las cenizas del tiempo, las cadenas se dilatan como la rutina que se desprende del árbol guacho, al final de todos los caminos. Estrellas fugaces en el escenario natural, el canto de los gorriones anunciando la festiva soledad de los fundamentos atornillados al cuerpo; la luz principal se prende cuando saboreamos el dolor con una sonrisa. Sosiego, el alquitrán salino de las promesas se prende en un espectáculo de distracciones silvestres, la renuncia, sitios que ya no juntan la fantasía de lo que forjamos. Entonces la gotera, el parche, el parche, el parche, la sangre que se derrama para desaguar el sentimiento que vuela libremente para que el ...

:: Engerer y los nocturnos ::

Es una noche ciega, sosegada, ajustada a una mirada que insiste en perderse. Todo es un sobrante de una espera que ha durado demasiado. Cuando estoy afuera, siempre pienso en las noches que no estuve, en esas que me buscabas como la sombra busca la oscuridad imposible y salvajemente muerta. He pensado en tantas imàgenes, tantos fotogramas indolentes que pasaron en cada una de nuestras noches ausentes de nosotros mismos. A veces puedo bajar el vidrio para perderme en el bajo fondo de tantos recovecos olvidados, donde pudimos ser una relato basado en hechos reales. Pero bueno, fuimos condenados a vivir en la ficción de todo lo que pudo ser. Y no fue. Viejos caminos han sabido dibujarnos tiernos surcos en las menudencias de lo que somos a diario, en ausencia de nosotros. Demàs está pedir perdón por todo aquello y lo demás. Hemos estado demás hace tantos años. Fuimos niños perdidos en el tiempo equivocado. Esquivando promesas nonatas que ahogamos con la esperanza ebria ...

:: Nudo Ciego ::

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Nudos de miradas en la sombra serpenteante, bajo la mesa servida de las promesas rotas. Voltearnos un par de pasos, quitando algo de color a las imágenes que acuden para situarse en un reminiscencia propia. Quizás para recordar olvidando, o anularse como si se tratara de una piedra que mella todo el placer de aunarse con ausencias que ya prescribieron En un mundo privado de situaciones pueriles, usamos artimañas con prestancia y dedicación. El perfume consuetudinario en el cuello, la danza salina que junta los océanos, manos que se pierden en continentes que aguantaron demasiado, ritos ancestrales que heredamos sin que nadie nos haya lastimado profundamente. Miradas que husmean de reojo, anunciando el magma singular de la carne ardiente, caricias salinas solapadas por lo bajo, entonces las miradas, entonces la rodilla, entonces la sonrisa, entonces fuimos tantas noches sin querer, tantos gritos y gotas de cristal que se perdieron en el vaho de una de tant...

:: Polvo de Volantín Corta'o ::

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Hace un tiempo, fuimos hijos del polvo. Los días no tenían motivos para despedir al sol. Ausencia de la memoria, el presente sin recuerdos. Nos bastaba con abrir los ojos y tirarnos de la cama. Nos bastaba con salir corriendo, para seguir corriendo y terminar exhaustos de tanto olvido. Simples como el verano, suaves como el otoño, blancos de tanto amar, verdes racimos sin frutos ni motivos necesarios. Hace un tiempo no estabas aquí, en aquella foto. Eramos el viento que mecía el pasto seco.  Canchas de tierra entre las quebradas y arcos de piedra. Estepa de invierno y quizás de barro. Primavera de patria ajena sin importancia. Ventoleras febriles de ropa nueva. Un volantín cortado desató toda esta locura,  todos corrimos cerro abajo,  todos queríamos la gloria, muchos cayeron en el camino,  muchos ya murieron,  otros simplemente se fueron (o desaparecieron). Creo que nadie pudo llegar a tocarlo. Creo...

:: Serafín Caído Vengador::

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Uno puede mirar el horizonte y oler. El olfato no engaña y es sabido que en lo profundo de la calamidad, de la resaca y el momento que nosotros celebramos, (que muchos anunciarían como perdido) está la magia de sabernos como iguales. Es algo más que tolerancia. En los bajos fondos podemos jugar a las cartas y apostar abrazos ebrios, enarbolando antorchas de fatalidad, riéndonos de las ridículas licencias y del dinero que nos cambian por nuestro tiempo. Y lo maravilloso es que no nos importa. Y salimos de la caverna, para levantar la mirada y ver la miseria. Entonces decidimos volver a entrar, para retirarnos a la fiesta del olvido. Y aquí estaremos siempre, danzando en la hoguera de la locura. Los demás pueden irse al cielo, con sus arpas de oro. Acá estamos los sin patria, los hijos desterrados de Platón.