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:: Fiesta Sorpresa ::

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Inflando globos con gritos,  zapateando fuerte el silencio,  las olas del viento se perdieron junto con la mirada. Los ojos perdidos en el centro del universo. Recuerdos. Pudimos ser. Sumergido en una calle sin salida, naufrago en el frío cemento del abandono propio,  mientras llueven ideas vírgenes listas parar desvirgarlas con la solemne clemencia de la patria que me violó hace años. Los globos suelen reventarse a medio día,  cuando el viento me dirige un desprecio y el silencio huye de mi  como si yo fuera la encarnación de la propiedad privada. . Sigo en esta delicia culposa de ojos cerrados; soy la cerradura amarga de la continuidad  del tiempo, mi propia herencia genética. Seguimos siendo recuerdos,  puede ser. El círculo me arrastra del comienzo hacia el fin,  soy el radio perfecto de una historia  perpetrada a través del triunfo funesto del patriarcad...

:: Ontología Propia ::

Una onda que merece algo mas. Un trasnoche cotidiano que mira el día con los ojos nublados. Un idilio permanente que sueña con sus propios enemigos para buscar respuestas innecesarias. Una montaña de difícil acceso que se desquebraja  en flores y melodías melancólicas. Un barco de papel que se hunde en el arroyo de sus propias lamentaciones. Un gorrión que juguetea en el cielo crepuscular de una ciudad (eterna) olvidada como una ciudad del césar y todos sus asuntos. Un falso profeta que salió a comprar pan y cigarrillos mientras las miradas arden como el relámpago. A veces el muchacho salió un día  la ultima vez que se vio por ahí, frotaba por su cuerpo ese aburrido bloqueado lunar que tanto le gustaba. Casi siempre jugaba con sus reflexiones de pirómano intelectual. Odiaba el aire fresco que formaba las nubes,  esas hijas bastardas del océano y toda su arrogancia. Se sabía una onda, o al menos eso había aprendido c...

:: Transfusión ::

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La sangre,  el caminante espectral. Marchamos al exilio El inviernos sin remordimientos se cuela en el alma,   drenándola entera. El plexo digital conmueve de manera individual. El trono de hielo nos pertenece.   El pilar de escarcha se corrompe en nuestro propio silencio, mientras aullamos y aullamos como un lobo solitario, abucheado por las ovejas. La sangre. El temblor eterno. El bullicio del vacío sin fondo, todos hablan,   todos gritan,   que se callen,   que se callen. La sangre,   las calles negras. Entereza ligada al tedio que se rompe como un cristal, gélidas garras corrompen el corazón de piedra,   los mártires lo devoran como la última cena prometida   de la mercadotecnia. La sangre,   el abrazo vampírico de la suerte. La cifra final, el cuento terrible. Alocadas frases se pasean como fantasmas, el pulso se congela,   la hela...

:: El Resplandor ::

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Yo subí y bajé varias veces a pata por Cumming. Me fumé no se cuantos cigarrillos. Los escalones siguen intactos, la gente insiste en pasar desapercibida. El cuerpo como punto exacto  henchido de recuerdos. Vi pasar las horas sentado ahí,  esperando. Sabía que las horas y los otros eran nuevos desconocidos, en una historia invisible sin mayores aspiraciones. Siendo la propia historia, caminé por las afueras de tantas imágenes inconclusas. Uno nunca sabe cuando terminan de sorprenderte las avenidas sin  un final aparente. Muchas veces el pasado puja por volver a nacer fértil y dócil, como si mi cuerpo fuera un pesado umbral que se quiebra en miles de segundos pasados,  con aromas y sabores explosivos,  con alimento de perro guacho y viejo, que camina sin prisa a pesar del brillo en sus ojos. Muchas veces busqué y busqué,  mirando a través de la gran ventana, a través del metro, a través d...

:: Los Perdidos a Media Voz ::

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I He dejado la puerta entreabierta, quizás a media luz, a media luz esperando siempre  que salga el sol del otro lado, a ver si me arrastra, a ver si me alienta, a ver si dejo este vaso medio lleno, (medio vacío), a ver si me vuelco a una implosión tutelar, sin muchas evidencias posibles, ni ejemplares reciclables. Camino desde el sur, hacia el sur, hacia el extremo. El eje del fin del mundo aguanta todo el peso, del oscuro sosiego matutino. Caminas por geografías conocidas, has asumido la resolución de tus propios laberintos,  el puzzle está casi completo,  pero vacío,  siempre está el vacío.  Hace frío, el sendero no permite cambios, las horas igual, la vuelta es lo mismo. Cuerpo coraza que cubre la nada,  el suspiro que nunca rebota en el interior,  la sangre que brota como  retazos de algo que no nos pertenece. Sólo el dolor habla por nosotros,  sólo hay sangre cuando enfren...

:: Rebote ::

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¿Es imposible ahuyentar la costumbre de pasar desapercibido? Camina como alguien que no tiene rostro ni mucha indulgencia. Pasa con mucha pena, satisfecho de la experiencia diaria sin que a nadie le importe,  pero en la gloria. Todos están ahí, a tu alrededor; son seres sin rostros, sin forma muchas veces, todos los días rebotan en tu mirada, sin que te importe demasiado. Hay un total interés en ir y volver, en ir y volver, en rebotar como una pelota que sube y baja del cielo hacía el infierno, y vuelve a rebotar. Vida que rebota como un delicioso veneno que oxida la vital inocencia. La mayoría del tiempo no emite palabras, conversa consigo mismo, juzgando el prejuicio ajeno.  Cree que avanza mientras sigue rebotando, sigue elaborando jornadas que no salvan a nadie del destierro de su mirada, cuando trata de volver al inicio, cuando trata de resetearlo todo y poder dormir en paz. Hay veces que las imágenes de la realidad rebotan en el vid...

:: Jaque de Reina en posición de la Torre. ::

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A veces puedo leer todos los movimientos,  adelantarme a todas las jugadas,  puedo ver en una foto el truco holográfico de la luz encerrada en un espejo de plata,  o caminar despacito el espacio común en donde todos se apuran a llegar. A veces me apenan las vacaciones ajenas, llenas de tanta expectativa rota,  puedo saltarme las horas como si fueran charcos de lodo, mientras las hormigas  se mueren ahogadas. Todas las noches son una línea recta de pasión y locura, mientras todos duermen. A veces puedo recitar de memoria el puro Chile es tu cielo azulado, mientras observo con detenimiento el desapego del cuerpo al territorio, la tierra como un objeto mas de nuestro consumo, las voces de los niños que siguen apareciendo como amuletos sagrados para olvidarnos de la penosa pronunciación de la histeria cuando albergamos algo de cordura. El sinsentido de un jaque mate sicopático, envuelto en algodones para que no se nos estropee. ...