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:: Gorriones para no dormir ::

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Ella no dormía pensando en los gorriones que se posaban en los cables del tendido eléctrico, a las 11 de la mañana. Insistía en mirarlos, en comprender todo este silencio de una ciudad dormitorio, en donde las moradas guardan luto por su habitantes que partieron temprano a lugares que si les preguntasen, no quisieran ir... pero se las vendieron desde que eran niños, y siguen comprando... Ella no había podido pegar los ojos, tenía sueño, y los gorriones ahora revoloteaban su cabeza. Pensaba en cómo una sonrisa podía mondar el alma para convertirla en una sagrada reliquia que se almacena el cuerpo, sin pensar en que toda decisión puede provocar que las alas de una mariposa destruyan el pequeño cosmos interior de una ilusa equivocación duradera. Espasmos en el mediodía de la nada, Un vientecito helado acompañando las nubes que nos protegen de la furia del sol, el pasto seco de la mediocridad contrasta fuertemente con el verde la esperanza, o la envidia; al ...

:. Escape ::

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La observancia, los detalles, la mirada. Todo alrededor. El mas mínimo elemento. La histeria, la calma, la casualidad matemática de los objetos que rebotan en nosotros ,articulándose en sonidos, manifestando la existencia Todo está ahí en el pañol, en estrecha relación con nuestras propias decisiones. Y la mutación de los asuntos propios, ahora son de utilidad pública. Todos gritamos de cierta manera la existencia en este desastre binario y silencioso, con el único fin de ganarnos un "like". Y esta bien, toda existencia es un triunfo, todo aliento vale la pena sopesarlo, toda meditación es una variable que aporta al sin sentido solapado de la humanidad. Evocaciones que traen a la memoria el milagro de la sobre vivencia. Desastres que son el alimento de los mansos, culpas asumidas y heredadas, Ideales que mutan y mutan en la dialéctica del razonamiento, quizás lo único cierto es que nunca habrá espacio para un punto final. Y da la impresi...

:: Era ::

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Era el ruido, la noche,  el sol sin mucho brillo,  el tejado de vidrio,  la suerte apostada en una esquina cualquiera,  sin mucha forma,  sin mucho miedo,  sin muchas cosas que contar. Era lo indescifrable, la parsimonia,  la voracidad con que observamos la línea temporal de nuestros susurridos,  las inhalaciones silentes de los momentos concedidos,  la tierna mirada del espejo, el afanoso gemido con el que repartimos justicia,  la santa justicia de nuestros asuntos.  Era tan solo eso, una escaramuza gentil  entre tanto espacio que ocupamos para trabajar lo inconcluso,  lo inmaculado, ese brillo dulce en el mediodía amargo de la recapitulación tranquila. Era un lugar donde sentarse para reflexionar sobre nuestros logros,  aciertos y cosas inconclusas,  una recapitulación con sabor a lágrimas y recuerdos risueños, un par de fotos guardadas en código bina...

:: Multiversos ::

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Y si viene un perro y te ladra. Si empiezas a desvestirte y nunca terminas. O una ola del mar cubre todo tu atardecer. Quizás el tiempo es un ciclo dentro de otro,  y la nostalgia es sanguínea,  furiosa y sonriente. A veces el color del silencio.  A veces la maravillosa capacidad de recordar,  viajar sentado mirando hacia adentro; mirar de soslayo el devenir tranquilo de la noche  que todo lo absorta.  Y entonces lo planeado se confunde entre lo novedoso y lo inesperado. Y uno no sabe si confundirse o abrazar todo alrededor. Patear los techos de todo lo que alcanza la vista,  y las moradas se levantan como una ofrenda, el cielo se  cae a pedazos, la furia se tiñe de gracia gentil,  el aromo florece todo el año,  el  triunfo nunca fue suficiente,  ni siquiera la casualidad con la que conjugamos,  en una noche cualquiera, a una convocatoria a la que no queríamo...

:: Tropiezo ::

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Ella quería llover,  sostener un cuerpo en el abismo,  o simplemente apaciguar el bochorno de pensarlo todos los días. Imaginarlo como una ruleta rusa,  una premura lenta o una pequeña casualidad. Ella esperaba, como todos los días,  sentada en el mismo lugar a la misma hora,  en el mismo día,  los años son todos iguales,  las décadas pasan  y la vida se va aclarando,  a veces da pena,  a veces es bueno saber lo que viene,  a veces dan ganas de que los días vuelvan,  o también que faltan horas y el mañana sobra.  Ella quería llover sobre sus recuerdos,  emanciparlos de la inquisición moral,  apapacharlos con la ternura de un domingo trasnochado,  soplarlos al viento como un diente de león;  al final eran sus recuerdos los que la sostenían en el abismo,  mal que mal, la fábula de los perros quejumbrosos no es otra cosa que un simple murmull...

:: Aburrido ::

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Ella quería limpiar las arrugas de sus fundamentos,  teñirse el pelo de tonta que siempre le jugaba una mala pasada,  soñaba por la noches con erradicarse de sus anhelos. Ella caminaba descalza entre la jauría de amuletos a los que se encomendaba cuando iniciaba un nuevo día. Se sabía de memoria las peripecias con las que domesticaba  esa inmarcesible carencia de tiempo. Ella gustaba de lamer sus encantos, amaba la humildad de la noche, la indiferencia de las estrellas,  el misterio de la niebla, la voluptuosidad de lo desconocido, la preocupación del tedioso amanecer. Ella lustraba los guantes con los que se defendía a muerte de la despistada conjugación de las casualidades, esa simpática  demostración de poder que nos hace el misterioso encuentro con el olvido. Para ella no había motivos para comportarse, mal que mal,  todo era un asunto del instinto; el amor era, sin embargo, una cuestión religiosa: puede la...

:: Coloreamos ::

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Ella al fin se había rendido,  de espaldas, de rodillas, al debe, sangrando por los oídos las canciones de amor que se lo robaron... Ella, al fin,  se había rendido. Y se notaba. Dejó de imaginarlo desnudo, dejó de masturbarse con esa furiosa sensación de placer tortuoso que convocan las lágrimas y los espasmos, las moscas y las ventanas abiertas, la imaginación al servicio de la propiedad privada.  En realidad ha sido la más tonta de todas. Pero que importaba,  ella le amaba, o le amó,  ya no lo recuerda. Ella quería rendirse,  alejarse de todos los basureros  e inodoros,  instalarse un lumbago en la lengua, un descaro en el espejo,  una zapatilla rota en la escueta definición de la calma. Dejar de zambullirse, dejar de hablar, dejar de mirarse,  dejar la calma para los mansos y enterrarle una daga  a su instrumento, para que al fin pudieran parir notas de sangre,...