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:: Ecce Homo ::

Yo esperaba que a mis treinta  y tantos años  podría zanjar ciertos asuntos demenciales  que tienen que ver con la verdad,  la razón  o las tinieblas.  Esperaba que los veranos no me fueran  tan lejanos,  que las tardes no tuvieran fin  en sí mismas  y que las personas a mi alrededor  me importaran muy poco  Creia que a los treintas y tantos  años,  los bancos de las plazas  me serían indiferentes;  que las mujeres me servirían  como el amuleto de mis pasiones,  que los hombres serían compatriotas  en el nuevo continente,  que se descubre a diario;  que mi madre sería un verdadero estorbo  y mi viejo, como siempre, un mero adorno.  Pero a los treintas y tantos  años,  La verdad se funda en la falacia,  la razón le pertenece a los dioses  de la tierra  quienes se reparten el mundo  cual juego de salón,  las tinieblas es el único lugar ...

:: Pequeña Certeza ::

Sabíamos que,  dónde hubo un pequeño espacio  para nosotros,  era en secreto,  sin negociaciones previas  ni avisos contingentes.  La casualidad se paseaba de la mano  con el misterio de las inexorables letanías  que pronunciaban nuestro labios,  para que el tiempo se marchara lejos.  Cuando el resto se apresuraba por las calles  para volver,  nosotros caminábamos en cámara lenta,  ya que  la única certeza que teníamos,  eran las despedidas.

:: Cuento Corto ::

" ¿Quien puede mirar a un espejo sin volverse malvado?, un espejo no refleja la maldad sino que la crea (Batou) " En el secreto silencio de los recuerdos, el espejo es sólo una bodega de obcecadas  emociones, esas que construyen al monstruo que ocultamos del mundo.  Entonces la verdad es sólo una careta que nos permite movernos  con la libertad rastrera de las calles,  de los rostros,  entre los cuerpos inertes y los no tanto... Miramos el límite del cielo  para consolarnos,  mientras el espejo es el único contenedor  de la verdad

:: Lobos Y Murciélagos.::

Era el cielo  un pedazo del olvido  partido en dos, en donde los lobos correteaban las nubes y los murciélagos opacaban al sol. Una cosa extraña jugueteaba con tu pelo mientras el pasado insistía en ojearte las monedas, esa  que cambiabas por un chocolate y una sonrisa del kiosquero. Quizás esa sonrisa era de yapa ante tanta desolación que mostraban las desafiantes pesadillas que, como los cuervos,  se posaban en tus hombros para condenarte al exilio de los segundos cuadráticos hemisféricos, y tan dominicales esos que pasan y pasan cuando una silla es tu única compañera, cuando la nostalgia se imprime en las constelaciones sobre todo en la cruz del sur. ¿Sabes? lo años vuelan como las aves, Libres, como las hojas gastadas de nuestra pequeña historia, como las lágrimas que se nos pasan de lista y se escapan por las erosionadas mejillas, por esa terca apreciación de la vida, por esa miserable condición humana por esa melodramática explicación sobre las decisiones que...

:: Adios Delfin ::

Te posabas en el sofá, como una sombra,  como aquel compañero solemne. Podías pasar tardes enteras soportando las melodías desafinadas  de mi guitarra, que incluso me llegabas  a convencer de que eran buenas. Tus grandes ojos siempre vigilaban  los borrachos comportamientos de estos simios parlantes que te adoptaron como su sombra. Eras el hijo felino de los peces, el fruto del amor nuevo que refresca el alma, que saborea los espacios compartidos, que saquea todas las caricias que florecen en el horizonte virgen de los que tratan de juntarse para encontrar nuevos caminos. El eco de tu ronroneo aun retumba en mi pena, por mis piernas sueles pasa para alivianar la carga y robarme una sonrisa. Gato, hermano, amigo, tú que nunca nos dejaste a pesar de tener miles de motivos. Gato, hermano ahora te marchas  para no volver, por que la vida a veces  es injusta, es cruel con aquellos que solo saben de las cosas del amor; porque tú me enseñaste lo mas simple...

:: Cuanto será mi dolor ::

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Maldigo del Alto Cielo, Violeta Parra, adaptación de la película "Violeta se fue a los Cielos".

:: Paseamos ::

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Particulares calabozos se confiesan como tibios   momentos de un otoño que insiste en alejar al sol   para encerrarlo en el horizonte.   El privilegio ordinario que se sumerge   (inexplicablemente)   en la humedad de tus pasos ,   en la sombra que   (silenciosamente)   sonríe muda,   en aquel exilio del tiempo malgastado.   Quizás uno piensa   (a veces)   que las imágenes   y los colores   son solo aglomeraciones de la casualidad   que se desborda por todas partes,   símbolos muertos de una razón que no ama,   de una ilusión que no promete,   de una agitada meditación bebida en el luto de los días   que se han ido.   ¿Es posible que quede un espacio   para juzgar la contingencia?   Quizás no tengamos tiempo ni para nuestros asuntos...