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:: La era del suspenso ::

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Nos quedamos en el suspenso.  Una combinación de imágenes que avanzan y retroceden en el caleidoscopio bipolar que cuando humanas fueron mis manos, golpearon mis recuerdos hasta más no saber. O tal es el querer. Quisiera volver a ser grande y olvidarme de todas estas imaginaciones silvestres de carne vieja, bendita, manchada por el velo inagotable del tiempo concedido.  Pero este abandono furioso siempre huele a delirio, a cabalgatas deportivas, a tierra húmeda después de un aguacero, al dolor del sol entre mis labios, al cíclico accionar del llanto que suelo abortar por las noches cuando nada tiene un complejo final. Y es en el suspenso que suelo acurrucarme. En el suspenso hábito como el silencio, cuando escribo y te reconozco cerca, hermana poesía. Tal es el misterio del suspenso.

:: El Rio invisible ::

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Es hacia el ocaso, hacia esa curiosa, hacia esa curiosa,  hacia esa curiosa dirección por dónde nos inclinábamos cuando éramos chicos. En el tiempo y contra el tiempo ahora comprendo lo valioso, lo meramente valioso, lo angostamente valioso, lo que se nos escapa por las manos y se resbala como el agua que no podemos agarrar.  Y es el ocaso un refugio para nuestro propio dolor auto infringido, encarcelado en nuestras pueriles ideas vagas, directamente proporcionales a nuestra historia sesgada por la cultura y las ondulantes siluetas que se transformaron en sombras que se acomodan en los capítulos de nuestra propia historia, historia que no divulgaremos ni revelaremos a nadie. Tal es el compromiso con el placer, la vergüenza y la indómita persecución del futuro, para el futuro, con el futuro pero sin ganas de perderlo todo. La condena es redonda, circular a nuestras decisiones, sin grandes vértices que podrían equilibrar el caos de un agujero que se dobla en forma de una nueva e...

:: Siluetas juradas en la magia ::

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En la indudable silueta, bailamos. Hacia el tiempo nos conducimos para estrellarnos en la muerte, en la risa o en la casualidad. Tal vez pudo más la mirada ajena, la distancia o la forma extraña que se cuela como una mezcla de sensaciones en el vientre, remolinos que se niegan a permitirnos olvidar la extenuante contemplación del vacío. Cuando todos se marcharon y nosotros quedamos ahí, en el silencio al fin conquistado, la música fue la única compañera que supo evocarnos. Solos, como siempre, nos descubrimos perdidos en el eco de los recuerdos, bajo el manto silencioso de la última luz antes del amanecer… Las siluetas saben condensarse en esta cotidianeidad que nos abraza y envuelve. Hemos de ser eso que soñamos, o quizá no era tan así. O tal vez éramos un grito despiadado en la levedad de la suerte, cuando, en una danza espontánea, las miradas se entrecruzan en una sala de bullicios que ya olvidé. Cada copa levantada de soslayo es un verso que escribimos en las sombras. Siluetas q...

:: La Danza de la Incertidumbre ::

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Sentimientos en la guata que se mueven al son de la ruta del lanzamiento de un proyectil. Explosiones y semicírculos rebotando en la indolencia irreverente de hacerse el weón, pasando por el lado, surcando senderos insípidos de conformidad servil y relicaría, húmeda, indeleblemente silenciosa, ofuscada como el hálito conmovedor de esta sobrevivencia pasmosa a una estóica contemplación irresistiblemente discreta; d iscreta como los decretos que sellamos con la magia de nuestras renuncias, aparcando en un deseo ajeno, que no me gusta ni correspoden, un traje a la medida de otros, he calculado tantas veces la métrica del intimismo, que me deleito en escribirte, espacio en blanco, dispuesto a recibirme, a esperarme y abrazarme, cuando mi cuerpo tirita de tedio y dolor ahumado, pero sabemos que esto es casi cotidiano entre nosotros.  La maldita ventana abierta y el salto obligatorio, miradas turnias y tonificadas por el olfato de que sigo siendo el mismo ingenuo ser humano, esta hambre ...

:: Pan de Huevo ::

En los escombros nos revolcamos y recordamos. Hacia delante suelen ocurrir los detalles mas sórdidos que narran un encuentro clandestino, inconsciente, un cielo rizado, mentiras de terciopelo y panes de huevo con café. .- Hubieras llegado más temprano. .- No funciona de esa manera. .- ¿No? Entonces ¿Cómo funciona? ¿Te arrepientes de algo? La mirada suele sostener un sosiego que dura un par de muecas infinitas, el descorazonado descontento, la huella del disgusto se confunde con el aroma del silencio, mientras el instinto media entre un sorbo de astucia y un trozo de pan de huevo que cercena una respuesta. -. Quizás. No hay un puerto disponible dónde aparcar decisiones equivocadas, la carne de tu cuerpo como el motivo; la culpa, el perdón y la indulgencia copulan cómo un trío entre sábanas y cortinas que vuelan como los días que se acurrucaron en la desesperación, en esta ciudad se han robado el tiempo, la tierra gira a un millón de años luz y las huellas no duermen, hunden sus garras e...

:: Señuelas ::

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 Señuelas que llueven como una tormenta desmesurada y rendida, mojadas esperanzas rotas se apilan en una bodega vieja y cansada, hundida en la memoria colectiva que se tiñe de fábulas y leyendas sobre ausencias y despedidas, sobre semanas que no tienen fin, retratadas en un lunes que duele en el alma, y el resto de días como sueños que cambiamos de ropa para mirarnos al espejo y olernos la suerte, en hermosas profecías cifradas que se acumulan para las ruinas del mañana.  Señuelas lanzadas al mar del vacío, cuando la culpa duele y la almohada se cierne sobre el hedor de las sinceras biografías escritas para el olvido extraño y medidato, gritos ajenos en la cabeza, sonidos e imágenes prestadas para vaciarnos enteras, como bóvedas enmohecidas y apretujadas en el pecho, calzando la inmesidad del universo misterioso, dando sentido a la ingenua envidia de los dioses: esta vida eterna y sencilla, efímera, única, inconmensuranle, un viaje que suele encajarse como una pieza del rompec...

:: Casuales inconsecuencias ::

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  El precedente sabe que no puede alborotarse como una mañana sin misterio,  congelada,  aludida  hacia el olvido de los miles de días que se marcharon lejos y se olvidaron de ti.  Es el torbellino siniestro que se adula y se acaricia,  se conmueve de su propia indolencia,  gira como un discreto murmullo que no supo cambiar su admiración por aquel que le supo interesante,  ese que le hablaba y lo invitaba,  ese viento extraño que soplaba lejos,  al otro lado de la gran montaña por donde cabalgaron los insensatos,  siglos anteriores,  liderando estoicas migajas que cambiaron por una libertad que nunca pensaron venderlas en el mercado de la ingenua malversación de emocionados discursos de marmotas que gritaron con sangre:  ¡Libertad! Ese precedente sabe que los filmes de inicios del siglo veinte,  por donde los que se amaron juraron encontrarse en viejas plazoletas escondidas de toda la memoria,  mienten.  Y v...

:: Imperturbable ::

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Posado el pájaro, sus plumas de negras sombras cubren como un velo, el manojo de mis ideas. La chimenea ardiente escupe un vapor ladino, en gélidos términos, helando el espacio abultado de mis preocupaciones, nublando la percepción, encubriendo la miserable salvedad de quienes afanan la confianza directa de la libre disposición de mis pasos. Transito como siempre, en senderos desconocidos, vertiginosos y escasamente audaces. En completo silencio, un sacerdote de las decisiones se cierne de un espacio virtualmente ajeno, desolado, un desierto de risas y lazos con la historia que no incumbe ni compromete. El desierto de los parias, los que gozan de una inusual ausencia de la suerte, aunque afortunados conllevan su destino en completa y emancipada contemplación del entorno, como un espejo de las otras entidades que cuelgan de las paredes del plano existencial. Asuntos que se aremolinan en los senderos con miradas perdidas y estampadas en los adoquines, la ciudad como el eterno barrote que...

:: Un pequeño suspiro ::

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Un pequeño susp iro, hojas digitales que se fueron apilando sin que me diera cuenta, es toda una historia, mi historia, como el código, en un lenguaje digitalmente elaborado con un propósito: el de despistar. En ese despiste se fueron juntando miles de historias, una que otra simulada entonación madura de lo que nunca ha sido factible, de lo que no termina de acontecer: entrar a este mundo a través del portal que me ofreció mi madre, para ubicarse y definirse, para elaborar madurados preceptos y luego lanzarlos al vacio del olvido, de la vergüenza, descascararse y seguir en la ruta, buscando morir dignamente mientras sigue la aventura que, a fin de cuentas, sigue sin importarle a nadie (debo reconocer que esta última frase me ha robado una carcajada). A veces cuando escribo, pienso en que es irrelevante escribir, quizás por eso cuando las personas escriben, lo hacen a través de otras personas, narran historias imaginarias basadas en situaciones reales: para nadie es un misterio que la ...

:: Yo tuve una banca, me la fabricó mi madre ::

 La banca se asume cansada y se despoja de mi existencia. Hace años la fabricó mi madre. Hoy, apolillada, se largó muy lejos hacia el olvido, si no fuera porque aún recuerdo cuando te fumabas las tardes y perdías la mirada que volando hacia el vacío del cielo supo encumbrarte para seguirte en muchos asuntos sin importancia aparente. Declaro ahora que hablo en nombre de mi y de todos los que habitamos este cuerpo. Todos eso que se quedaron en su propio tiempo,  y otros que, escondidos en las esquinas redondas de mis ideas, suelen asomarse para susurrar discretas esperanzas ante tanta humedad grisasea que a la mitad del camino suele presentarse puntualmente a cualquier hora posible. Es en esta mitad del camino que recordé cuanto tiempo he dejado de ladrarle a los perros cuando me confrontan fijamente a los ojos. Antaño corría desparramado entre tantas nubes de polvo, por caminos quejumbrosos y malolientes. Ahora me cuido hasta de mi sombra, soy un indecente eslabón que cumple su...

:: Descosido::

En silencio.  En círculos.  En calma. Sin trifulcas ni dolencias. En una paz rutinaria. Con ganas de que los días se cierren como pétalos cansados de tanto fingir expectativa. El hilo que se desprende de los vínculos y las historias que lejos se acomodan como recuerdos vagos, se destilen y tienden a representar significados que no son fieles al pacto que se comprometió. Vagando en la nubilicencia intimista, clavo estacas en el tiempo para recordarme las emotivas inocentes precipitaciones hacia lo inevitable, la pronunciación del olfato que dirige una mirada hacia el profundo aroma de lo inconcluso, en ese diminuto espacio donde pudimos acontecer alguna vez. Siempre vuelvo a encontrarme con este ritmo amargo que se resiste a dejarme. Tal vez hubo algo, no lo sé, un misterio en blanco, un disfraz entre tanta inclemencia, mal que mal pudimos seguir siendo sin nosotros, y esto es sólo un accidente, un resquicio, un Pilatos que rezamos todas las noches por el simple hecho de que no...

:: Cuarenta y tantos dobleces .::

  Doble o nada,  hace tiempo que dejé de leer conversaciones de otros tiempos. Bitácoras de días que se marcharon, épocas que giraron como un delicado relámpago, ahora tienen olor a tierra, a siembra, a un pequeño y diáfano accidente que nubla los misterios y se reconstituye como un anodino arsenal de privilegios que se apresuran en dibujarme una larga sonrisa antes de ir a cerrar la puerta de mi oficina. Y si no causan risa, no valen la pena evocarlos. El dolor moral de un sentimiento que ya no nos pertenece, hoy debe tratar de hacerte cosquillas o al menos que alcance para que tus manos se abalancen a sostener toda la vergüenza centelleante de una mirada que necesita esconderse al menos unos segundos mientras recitamos este "pero como fui tan aweonao pa' caerme de esa manera". Siempre aparecen medallas en la piel, mas aún cuando uno piensa que las dejó atrás. Siempre creciendo y esperando que algo nos sorprenda, como un sutil engaño estigmatizado en una esperanza. Me vi...

:: Trompo Estelar ::

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La lienza que amarra el cuerpo del tiempo , tu cuerpo, el mío, el de ellos y aquellos.  Lanzados con violencia al vacío propio de la conciencia estridente que gira y gira en su propio eje, en su propio ego , en su propia historia particular, mintiendo y sonriendo en trescientos sesenta grados, girando, torciendo, mientras la velocidad de tu propia vida desciende y a veces tropiezas, caes, te hundes, giras el miedo , vuelves a girar, avanzas, el giro destellante expele relámpagos en cada siseo de tu aliento; eres velocidad en calma larga como la historia del giro de la tierra, el trompo que lanzado por los dioses, gira sin sentido, colgado en el bastidor del universo, cuando miras al cielo y sigues girando,  sobreviviendo .

sin título

El tiempo se desprende de su estela invisible, en una enorme habitación sin fin. Infinitos salones decorados con la esencia personal de la existencia, la ubicación, la evolución que buscan reencarnarnos en la sabiduría de las piedras, el descanso de la ufana reflexión. Eslabones de una cadena que avanza sin límites terrestres, la búsqueda precisa de un nuevo día, el temblor de tu cuerpo alimentado por todo aquello que pueda conmoverte, un respiro, un alto en el gran sendero hacia lo desconocido, lo que sea necesario para seguir viviendo.
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Vacilaciones.. Equilibrio vertical. Subterfugios. 42 milímetros de rollo de novela. Afuera no hay una garganta que deja de gritar. el peligro muere desangrado. Un puñal sonoro sonríe detrás de una puerta. En la pared imaginaria de mi espalda tan sólo hay una ventana hecha de arena, que se aleja, se contrae, me succiona, me succiona el sexo. Metamorfosis del elemento humano. Energía El cuello se sale de la cabeza. Éxtasis gutural en las alturas. El diluvio paro de sangrar. Fantasmagoría. El todo, El hombre, El hombre desaparece. El relámpago se toma por las astas. Movimiento de productos notables. Verticalidad, cabeza vertical, cabeza vertical, cabeza vertical, Distorsión Distorsión de lo real. Cuerdas métalicas conjuradas Epílogo. Inminentes imágenes que se detienen Manufactura de la desilusión. La rueda gira congelando el movimiento. Silencio. Silencio!!! Maldito silencio.

:: Pausa ::

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  Disímil es el misterio que aguarda la apatía de involucrarse en una espejismo, una locura, una voz que rebota ante la quimera del merodeo vertiginoso que se cierne a través de las prestidigitaciones que una existencia azarosa nos ubica como una enfermedad, que duele, pero no a nosotros. En este misterio, se nos sitúa como una gran marea inagotable de cifras y vectores que son plenamente conscientes y disimulan este sin sentido, con otros sentidos particulares que tratan de apaciguar el puzzle de la única pregunta posible. Esa que golpea el cuerpo cuando tu alrededor suspendes. En ese tejido infinito, la grieta se borda con sonrisas y plegarias indudables, con fuentes de tiza multicolor en un plano convexo y sin mucha prisa, en el tiempo que una cola de un cometa quiso saciar el hambre de la duda, sembrando innumerables destinos que como la hierba, se antojan declaradamente vivos, precisos y dolientes ante la seguridad de un pedazo de tierra suspendido en todo el universo que...

:: Tierra de las Sombras ::

Oigo las puertas colgadas en el velo de los ciclicos momentos. Se abren y se cierran conforme se va tejiendo una nueva hebra.  Siempre ha sido cosa demostrada: el comportamiento, la verdad, la compañia o el exilio. Cuando los azulejos se van ennegreciendo, o el techo de la historia se vuelve una retahíla de imágenes repetidas, como si llovieran leves deja vues en el centro de los argumentos, o si aparcó la distancia para comer, mientras hay una fuga constante de narrativa, me voy dando cuenta que la suerte se me intuye imperfecta cuando la constante sigo siendo yo. Entonces el mundo no basta para elegir el mismo camino, pues yo soy mi propio destino o al menos el que ya eligió sentirse despedazado por la eterna respuesta de lo anterior, letras cansadas de tanto espasmo y sentencia nebular, en ese rincón donde puedo sentarme a volar sin prisa, sin esconderme ni guardarme nada, porque no hay distancia entre todos los que habitan en mi morada. Salvo escuetas depreciaciones, puedo esta...

::Tercera edad de la amargura o el final de tu espejo.::

  ======================== Ya no se si duermo o estoy despierto.  Me duele el cuerpo y la vida entera.  Los días se fueron y ahora se repiten en mi cabeza, mientras huelo en cámara lenta y el sudor evaporado de mis aventuras se tatuaron en un paño viejo de la historia humana, para nadie humana, hojas de un libro imaginario en una vida imaginada, golpeada en el piso de lo real. Y me quejaba y sonreía amargamente. Y fui engañado y manipulado, me puse ropa  me mire al espejo, me sentí fea y arrugada, horrible y un poco gordo, desaliñado, mal parido, estupefacta, gutural, un esperpento subterráneo interesante; fui el lomo de mis días de jornadas laborales, cambié mi tiempo por dinero;  ocupé orgasmos que abrieron portales para otras vidas, como amuletos para el tedio y la dócil tarea de aplacar el aburrimiento. ¿cuál es la diferencia entre ganar mucho dinero y dormir como un burro cansado y arrastrarse como un gusano entre la mierda espiritual?. En estos días profun...

:: Cadete Espacial.::

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En esta incertidumbre de cadetes en el espacio no explorado, confinados a la prisión del miedo, de la suerte, de la clase, de los privilegios, mientras arden asteroides en las imágenes que chocan con el cuerpo, con el territorio de la mentira y el límite de la verdad en las pocas definiciones que dejaron de funcionar. Algunos intrépidos pelafustanes de la palabra intentarán guiarnos con sus descubrimientos etimológicos de la plaga, la pandemia o la pequeña definición de un miserable virus. Ridículos arlequines peores que la propaganda gubernamental que intenta engañarnos con sus cifras de gran capital. La fuente de todos los males siempre ha sido la conducta virulenta, la evacuación del silencio y la tasa de cambio en donde vale mas un papel higiénico que todas las hojas de los árboles, en donde nos acurrucamos en el plexo sincrético de la necesidad, deshojando toda la narración del planeta en documentales en alta definición, mientras arde y desparece toda la dignidad del equil...

:: Plegaria ::

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Suenas como el universo.  Y yo no alcanzo a responder.  Me retraso.  Hay tanto por domesticar.  Con esa mirada insufrible de las leyes cáusticas que lo devoran todo, vomitando el diabólico anzuelo de la suprarrealidad simbolizada con el espacio de mis preocupaciones, que son infinitas. Suenas y casi, casi, no alcanzo a contestar. .- Alo. ¿Quién Habla? Entonces el eco de tus peglarias es uno de tantos murmullos que se cuelan por las miles de sugerencias y ruegos que retumban en mi conciencia , murmullos que se escabullen por el par de sensores estadísticos que reciben preocupaciones meta insolentes,  por y desde ustedes, infantes de la vida y la proto reencarnación.  .- Ah eras tú. ¿Cómo estás? Si, claro que te escuché. Pero me refiero en general. ¿Ha sido una gran experiencia? Debes haber crecido mucho. ¿O deberás volver? Claro que no me escuchas. La verdad yo a ti no mucho tampoco. Hablas y hablas, ruegas como u...